Puñetas en Público

Masturbándose en público desde junio del 2004.

martes, mayo 09, 2006

Asaltando a cholos

Estaba sentado a la orilla del mar. Eran algo así como las cuatro y media de la mañana, por lo que el cielo ya no tardaba en tomar el color azulito mamón del amanecer.

A mis espaldas estaba la casa en la que nos estabamos quedando los 11 o 12 changos (y changas), todos estaban bailando al ritmo de el darkest psy-trance que he oido en mi vida. No quería estar ahí.

A mi lado, granos y granos de arena que no dejaban de comunicarse y de pasarle placer a mis manos y a las plantas de los pies.

Frente a mi, el mar de Cortés, aunque la neta, odio llamarlo mar de Cortés. Ni siquiera el le puso así, fue uno de sus gatetes. Va de nuez: Frente a mi, el mar Bermejo, el cual me arrullaba con sus extrañamente violentas olas, de las cuales salían caballos moros corriendo hacia el desierto.

Todos corrían hacia la playa y se perdían en la distancia. Todos menos un alazán que se detuvo por un instante y me dijo:

"Cuidado Tulio, no estas solo".

No volví a ver otro caballo. Pero a escazos diez metros de mi, venía un cholo de muy mal aspecto con toda la intención de llegar frente a mi.

"Socio, veraaaaaa loco, me perdí a la verga de todoh mih compas y ando bien malia" me dice con una voz que indica que trae mas de tres sedantes encima.

"Ahhh" le respondí.

"...y pue acá, ando bien malia, y quiero fumar, pero no te vuá pedí, aquí traigo, nomah que no tengo en que fumá" me dice. El tipo traía toda la cara golpeada y deforme.

"Aquí traigo una pipa, te la lleno si quieres para que fumes" le dije (mi chapstick del que en otra ocasión contaré).

Llené la pipa con la bolsita que el cholo me proporcionó, pero el cholo en lugar de fumar, empezó a desahogarse de todo lo que le había pasado ese día...el pobre parecía necesitarlo.

Lo agarraron en la calle y lo subieron a una patrulla. Lo llevaron a él y sus compas a la comandancia, donde los oficiales de la ley y el orden, se encargaron de golpearlos uno por uno, para que no ocasionaran desorden. Su único desorden había sido tomar sedantes y verse mal.

Los soltaron a cada uno en distintos puntos de la playa para que ya no se juntaran. El tipo se quedó sin raite y sin dinero. Todavía despues de eso, el muy idiota creyó que era buena idea caminar en el estado en el que andaba por la calle (como todos sabemos, las garantías individuales de nuestra constitución NO se aplican a cholos ni a personas en fiestas despues de las 9 de la noche)

Los oficiales del orden lo levantaron de nuevo (solo por verse mal) y le dieron el round dos de la golpiza. Lo soltaron de nuevo, y ahora caminó por la playa para que no se lo volvieran a chingar los chotas.

Ahí me encontró. Ahí lo encontré.

Cuando terminó de contarme su historia, me di cuenta de que me había fumado TODO lo que el cholo llevaba para fumar.

"No hay peo, vato" todavía me dijo.

"Gracias güey" le contesté, en ese punto llegó uno de mis compas y me dijo que fueramos a la casa, donde se oía música mas feliz y se veían luces de estrobos.

"Oye, ¿tieneh fiehta ahí?" me pregunta cuando yo me retiraba.

"Nel, ya nos vamos a dormir" le contesté.

"Ah, sale vato, graciah, voa seguirle aquí po' la plaia, graciah socio" se despidió.

"¿Por qué te dijo gracias?" me preguntó mi amigo.

"No se, me fumé todo su material y me dijo gracias"

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