Puñetas en Público

Masturbándose en público desde junio del 2004.

martes, julio 27, 2004

Roquiada

Canta, oh diosa, la peda del pinche Tulio, que partió con rumbo desconocido en búsqueda de aventuras, placeres y destrucción.

Canto XXXVIII

Y los soldados, que en esta ocasión no eran mas de veinte, olvidaron a Dionisio, el de los ojitos cerrados. Solo las menadas ofrecían libaciones en su honor y un solo ditirambo se repetía una y otra vez. Entonces, Dionisio el de los ojitos cerrados, dijo con voz potente y colérica:

"Ay de ustedes, hijos del calor, que no comparten los frutos que por mi generosidad tienen. Así como ahora se alegran y festejan con sus copiosos recursos, yo les digo que mañana sufrirán carestía y hambre".

Los hijos de hombres, ciegos y sordos que son, siguieron con sus actividades infructuosas. Levantaron injurias en contra de ausentes y blasfemaron y vituperaron en contra de los dioses. Dionisio, el de los ojitos cerrados, les dijo:

"Como ultimo gesto de buena voluntad, y con experiencia en mano, les digo que jamas volteen para atras y jamas coman las semillas de granada".

Así dijo y así se retiró el hijo de la que reina en el Tártaro, mientras los ciegos y sordos le escupían en la cara, escupitajos que las menadas prontamente lavaron con vino y humo de hecatombes.